“Sembrando Paz”: el vivero de La Joyita que florece como ejemplo de resocialización

“Sembrando Paz”: el vivero de La Joyita que florece como ejemplo de resocialización

Con la siembra de plantas ornamentales, frutales y medicinales, el vivero “Sembrando Paz” del Centro Penitenciario La Joyita florece como un modelo de resocialización y aprendizaje.
Aquí, las personas privadas de libertad encuentran una nueva oportunidad de reconectarse con la tierra, aprender un oficio y cultivar un cambio real en sus vidas.

El proyecto, impulsado el Ministerio de Gobierno (Mingob) y la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP), brinda formación técnica sobre el manejo de un vivero.
Los participantes aprenden desde la germinación de semillas hasta la reproducción de especies vegetales, fortaleciendo valores como la disciplina, la responsabilidad y el trabajo en equipo.

Responsable del vivero

Eduardo Rodríguez, uno de los participantes, contó su experiencia en el área de semillero.

“La papaya tarda entre 15 y 20 días en germinar; el limón, unos 25; el culantro, un mes; el pimentón, ocho días; y el zapallo, alrededor de 15. Es un proceso que enseña paciencia y dedicación”, explicó con orgullo.

Luego, los plantones pasan a bolsas con tierra negra, donde son cuidados con esmero: riego diario, limpieza, control de plagas y fumigación. Todo este trabajo lo realizan los propios internos, que ven crecer sus esfuerzos hoja a hoja.

En el área de reproducción, Juan Carlos Castañeda destacó el cultivo de especies como colirio, veraneras, cactus, ixoras, pothos, mano de Dios y lengua de suegra, además de plantas medicinales como sábila, cúrcuma, hierba de limón y mastranto.

“Llegué sin saber cómo reproducir una planta, y ahora veo vida crecer en mis manos. Eso tiene un significado profundo”, compartió emocionado.

El director del penal, Plutarco Pedrechi, resaltó el impacto del programa.

“Este vivero registra cero reincidencias. Hemos entregado entre dos mil y tres mil plantones al Municipio de Panamá, al Parque Nacional Soberanía y a la Cinta Costera”, afirmó.

El vivero Sembrando Paz no solo produce plantas, sino también segundas oportunidades.
A través del contacto con la naturaleza, promueve la convivencia, el aprendizaje y la sostenibilidad.
Desde La Joyita, los internos siembran más que árboles: siembran esperanza para su futuro y raíces para un Panamá más verde.

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