Nuevo libro destaca el legado del gremio periodístico panameño
En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, una investigación revela el vacío histórico que dejó la pandemia en el periodismo panameño
Cada 3 de mayo, el mundo conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Se publican declaraciones, se citan cifras globales, se reconoce el riesgo que enfrentan los periodistas en zonas de conflicto. Pero hay un tipo de riesgo que rara vez aparece en esos reportes: el de los comunicadores que mueren ejerciendo su oficio en tiempos de crisis sanitaria — sin bala, sin amenaza explícita, pero igual de solos e igual de desprotegidos.
En Panamá, ese riesgo tuvo rostros. Tuvo nombres. Y durante años, no tuvo registro.
El vacío que nadie había documentado
Cuando la pandemia del COVID-19 paralizó al mundo en 2020, los periodistas panameños no se detuvieron. Continuaron en las calles, en los hospitales, en las ruedas de prensa, en los estudios de radio y televisión — muchas veces sin equipos de protección adecuados y sin ser considerados personal prioritario en los planes de vacunación nacional.
Lo que ocurrió después quedó disperso en obituarios breves, en publicaciones aisladas de medios y en conversaciones privadas entre colegas. Nunca fue sistematizado. Nunca fue reconocido como lo que era: una pérdida colectiva del gremio que merecía ser documentada.
Una investigación que se convirtió en documento histórico
Voces Apagadas. Periodistas caídos en pandemia, obra literaria de la periodista e investigadora Esperanza M. Navarro C., es el primer registro formal de los profesionales panameños de la comunicación fallecidos durante la pandemia. El libro recoge 31 casos documentados — y advierte que la cifra real podría ser mayor, precisamente porque nunca existió un mecanismo institucional que los contabilizara.

La obra abarca un espectro amplio del gremio: periodistas de prensa escrita, radio y televisión, camarógrafos, fotógrafos y relacionistas públicos — reconociendo que la crisis afectó a todos los eslabones de la cadena comunicacional, no sólo a quienes aparecían frente a cámara.
Con una narrativa testimonial y rigor investigativo, el libro no solo rescata nombres del olvido. Expone una realidad incómoda: que en Panamá, quienes garantizan el derecho ciudadano a la información enfrentaron la pandemia sin las garantías mínimas que ese rol demanda — y que cuando cayeron, el sistema no tenía protocolo para honrarlos.
Una voz con autoridad para contarlo
Esperanza M. Navarro C. reúne las credenciales que esta investigación exigía. Con más de 35 años de trayectoria en los principales medios del país — entre ellos Radio Mía, La Estrella de Panamá, Panamá América y TVN Canal 2, además de corresponsal de la agencia AP — conoce el oficio desde cada uno de sus ángulos. Ha dirigido la comunicación institucional de organismos como el Tribunal Electoral, la Caja de Seguro Social y el Instituto Nacional de Cultura. Es ganadora del Premio Nacional de Prensa y miembro activa de las juntas directivas del Colegio Nacional de Periodistas y de la Asociación de Profesionales de Relaciones Públicas de Panamá.


Voces Apagadas es su primera obra de autoría individual — y posiblemente la más necesaria de su carrera.
Una conversación que Panamá necesita tener
Este libro llega en un momento en que el debate sobre las condiciones laborales de los comunicadores, la protección del gremio y el reconocimiento institucional del periodismo como servicio público está más vigente que nunca.
Esperanza M. Navarro C. está disponible para entrevistas, conversatorios y espacios de análisis en medios de comunicación.
Su lanzamiento oficial se realizará próximamente en la sede de la Gobernación de la provincia Panamá..

