Financiamiento solar: una salida para reducir costos y avanzar hacia una energía más sostenible

Financiamiento solar: una salida para reducir costos y avanzar hacia una energía más sostenible

Por: Amalia Quintero, Haldrick Carrera, Yamín Jiménez

El acceso a financiamiento está permitiendo que hogares y empresas en Panamá instalen paneles solares para reducir su dependencia de la red eléctrica. La experiencia muestra ahorros importantes, pero también revela retos de acceso al crédito, conexión a la red y manejo de los equipos al final de su vida útil.

El costo de la electricidad se ha convertido en un desafío para hogares y empresas panameñas. Aunque el Estado mantiene un subsidio que alcanza los B/.64.6 millones hasta el 31 de diciembre de 2026, este beneficio está dirigido a consumidores de hasta 300 kW, lo que los usuarios con mayores niveles de consumo deben asumir una mayor parte de la factura.

Ante esta realidad, la energía solar para autoconsumo gana espacio como una alternativa para controlar el gasto eléctrico. La diferencia es que ahora el reto no está únicamente en instalar los paneles, sino en hacer accesible la inversión inicial.

Según la Cámara Panameña de Energía Solar (CAPES), Panamá cuenta con unos 7,800 clientes con sistemas de autoconsumo, que suman alrededor de 212 megavatios (MW) de capacidad instalada. De ese total, el 47.3% corresponde a EDEMET, 46.6% a ENSA y 6.1% a EDECHI.

Para Juan Andrés Navarro, presidente de CAPES, el atractivo principal está en que los usuarios pueden reducir y controlar su factura eléctrica. Además, explica que los excedentes generados durante el día pueden enviarse a la red mediante un medidor bidireccional y convertirse en créditos para compensar parte del consumo nocturno.

El modelo, no solo busca que el usuario produzca su propia electricidad. También puede generar eficiencias en la red al reducir parte de las pérdidas asociadas al transporte de energía.

Del gasto mensual a una inversión

El costo inicial sigue siendo uno de los principales obstáculos. Valeria Moreno, vendedora de sistemas solares, señala que el sector residencial es actualmente uno de los que registra mayor crecimiento y que los precios pueden partir de unos B/.3,500.00 dependiendo del consumo y de las necesidades de cada cliente.

Ahí entra el financiamiento

El Banco Nacional de Panamá (BNP) ha desarrollado productos dirigidos a proyectos solares residenciales y productivos. Su Informe de Sostenibilidad 2025 reporta un crecimiento de 7.7% en los préstamos para paneles solares residenciales, hasta alcanzar B/.187,100.00

En el sector agropecuario, la escala es mayor. Rafael Jaén Ponce, subgerente ejecutivo de Banca de Agronegocios Metro-Central del BNP, explica que la entidad mantenía en 2025 una cartera de aproximadamente B/.6 millones en financiamiento para paneles solares, distribuida en unos 33 proyectos en las regiones Metro, Central y Occidental.

Los créditos para productores oscilan entre B/.15,000.00 y B/.1.5 millones, con plazos de 7 a 10 años.

La lógica es sencilla: financiar el equipo durante varios años y utilizar el ahorro generado en la factura eléctrica para compensar parte del costo de la inversión

Banco nacional

Los resultados ya comienzan a verse

En el Hostal Villa Mayte, en Coronado, la búsqueda de una solución al alto costo de la electricidad llevó a Christoph Toppel a instalar paneles solares en 2020. Según afirma, desde entonces ha conseguido reducir en 99% el costo de su factura eléctrica.

En el sector agropecuario también existen experiencias. Yeni Ibeth, productora de La Arenosa, utiliza energía solar desde hace una década. En su finca, los paneles se convirtieron en una pieza importante para mantener en funcionamiento equipos utilizados en la producción avícola.

Estos casos muestran el potencial de la solución: cuando la inversión logra financiarse y el sistema está correctamente dimensionado, el ahorro puede convertirse en una herramienta para sostener la actividad productiva.

La solución también tiene límites

Sin embargo, los paneles solares no son una respuesta automática para todos.

Temístocles Valdés, gerente de Sostenibilidad y Gestión Socioambiental del BNP, identifica varios obstáculos: la disponibilidad de espacios adecuados, las normas de seguridad para el mantenimiento, la burocracia para conectarse a la red y las dificultades de algunos trabajadores independientes para cumplir con los requisitos de crédito.

El acceso financiero, sigue siendo una barrera. Las micro, pequeñas y medianas empresas pueden tener dificultades para asumir una inversión inicial o demostrar la capacidad de pago que exige una entidad bancaria.

Asimismo, destacó que como iniciativa de sostenibilidad, el Banco Nacional se ha unido a proyectos de energía solar, instalando paneles en sus sucursales de Capira, Ocú, Pedasí, Cañazas, Las Palmas y Las Minas. Próximamente, se espera instalar paneles solares en Casa Matriz para reducir el consumo y los gastos de energía.

Alberto López Tom, presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), considera que ampliar los productos de financiamiento verde, especialmente hacia las micro, pequeñas y medianas empresas, ayudaría a acelerar la transición energética.

El economista Luis Morán también identifica beneficios que van más allá de la factura. En los hogares, un menor gasto energético puede liberar recursos para otras necesidades. En las empresas, el ahorro puede convertirse en capital para expansión, productividad o nuevas inversiones.

Pero existe otra precisión importante: más energía solar no significa necesariamente una reducción automática de las tarifas eléctricas.

El especialista Patricio Mosquera explica que la participación de la energía solar en la oferta eléctrica panameña pasó de cerca de 5% en 2021 a aproximadamente 10% en 2025, mientras que la generación solar aumentó 29% solamente en 2025.

La ventaja para una familia o empresa es reducir la electricidad que necesita comprar de la red. Para el país, además, significa diversificar la matriz energética y disminuir la exposición a factores como la hidrología y los precios internacionales de los combustibles.

El desafío después de los paneles

La transición energética también plantea una pregunta que todavía necesita respuestas más amplias: ¿qué ocurre cuando los paneles y las baterías llegan al final de su vida útil?

Diana Mudarra, analista de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente, destaca que la energía solar permite producir electricidad sin emisiones durante su operación. Sin embargo, advierte que los sistemas también generan impactos asociados a la extracción de materias primas, fabricación, transporte, ocupación del suelo y disposición final.

Los paneles pueden tener una vida útil de hasta 30 años, pero su instalación debe acompañarse de mantenimiento adecuado. En Panamá, factores como la humedad y el polvo pueden afectar su eficiencia.

Las baterías de litio utilizadas para almacenar energía representan otro desafío, especialmente en comunidades rurales y actividades agrícolas.

Por eso, el siguiente paso de la solución no debería limitarse a instalar más paneles. También debe incluir mecanismos para reutilizar, recuperar y reciclar materiales como vidrio, aluminio, cobre y silicio, además de establecer alternativas para el manejo de las baterías.

Una oportunidad para ampliar la solución

El financiamiento solar demuestra que la transición energética puede tener un componente económico concreto: reducir costos mientras se diversifica la matriz energética.

El siguiente reto es ampliar el acceso.

Además de hogares, comercios y productores, los sistemas solares pueden beneficiar a escuelas, centros de salud y comunidades alejadas, donde un suministro eléctrico estable puede apoyar la educación, la conectividad y los servicios básicos.

La experiencia panameña deja una lección: la tecnología ya está disponible y existen usuarios que han conseguido reducciones significativas en sus costos. Lo que falta es convertir esas experiencias individuales en una política de mayor alcance.

Para lograrlo se necesitan financiamiento accesible, reglas claras, procesos más ágiles de conexión, proveedores confiables y una estrategia para reciclar los equipos cuando terminen su vida útil.

Así, los paneles solares dejarían de ser únicamente una alternativa para reducir una factura y podrían convertirse en una herramienta de productividad, resiliencia y sostenibilidad.

La solución no está solamente en producir más energía solar. Está en conseguir que más panameños puedan acceder a ella y que todo su ciclo de vida sea sostenible.

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